Insectos - Tarea 10.1 – Bioquímica de la vida cotidiana
¿A quién no le resulta apetecible un plato de saltamontes? Probablemente la respuesta sea a nadie o a casi nadie. Todavía nos resulta lejanos este tipo de alimentos, como si solo se consumiesen en algunos países de Asia. Sin embargo, ya hace media década que es posible encontrar insectos en nuestros supermercados habituales. Aun así, debido al componente cultural que existe en torno a la alimentación, no es menos cierto que este tipo de alimentos no tienen el tirón suficiente como para que grandes empresas de alimentación se peleen por su comercialización en occidente. Al final, el billete manda y esto hace que no resulte tan sencillo encontrar este tipo de alimentos.
En 2018, en cuanto Europa dio el visto bueno
a la comercialización de insectos, Carrefour fue uno de los primeros supermercados en
adentrarse en este mundillo. Ofrecían en aquel entonces grillos y gusanos
búfalo especiados, lo cual no dejaba de ser un snack muy nutritivo. Desde ese
momento, de forma paulatina, se han ido aprobando las autorizaciones de distintos
insectos como el grillo doméstico, el gusano de la
harina o la langosta migratoria.
Además, el auge de la vida “fit” ha provocado que los alimentos proteicos estén de moda, haciendo que las grandes empresas que tenían y tienen en mente introducir insectos en los supermercados tengan una línea de marketing más que evidente. De esta forma, a día de hoy existen y se comercializan todo tipo de alimentos basados en insectos.
Estos alimentos, que pasan desapercibidos para el público general al no ver el grillo en su plato, se venden con total normalidad en forma de pastas, barritas, granolas y demás.Está claro que, los productos basados en este
tipo de alimentos no pueden esconder este hecho en su etiquetado, pero tienen
el margen suficiente para jugar con el packaging
y hacer que el consumidor ingiera estos productos sin saber que se está pasando
a una dieta insectofriendly.
Fuentes:



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