Estos alimentos deben ser veneficiosos para la saludo en su totalidad, es decir el alimento final, no los productos que contengan...
1- Eliminación de un producto dañino en el
alimento:
Entre las moléculas más indigestas, la lactosa es de las
más extendidas. Existen distintos niveles desde la intolerancia hasta la
alergia a esta molécula, pero el 80% de la población mundial presenta problemas
a la hora de digerir este producto. La escasez de encimas proteicas de lactasa
en el intestino generan este rechazo del cuerpo hacia dicha molécula. Por eso,
desde hace ya varias décadas existen bebidas sin lactosa.
Leche sin lactosa
2- Incrementar la concentración de un producto existente
en un alimento:
El auge del estilo de vida saludable, así como del
deporte durante las últimas décadas es innegable. Frente a esta realidad muchas
marcas de productos alimenticios no han desaprovechado la situación de
monetizar este reclamo social. Entre todos estos productos los de alto
contenido proteico se han popularizado especialmente, haciendo hincapié en la
necesidad de ingesta de proteína para el crecimiento muscular.
3- Suplementación de un alimento con un ingrediente que
no poseía:
Bebida láctea enriquecida 
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Los alimentos enriquecidos con omega-3 son una realidad
extendida en los supermercados de hoy en día. Además, vemos también muchos de
estos alimentos, la mayoría basados en bebidas lácteas, enriquecidos con
infinidad de vitaminas y ácidos de todo tipo. La terminología vende, y en muchos casos un mismo producto se vende dependiendo de como se describe y este eslogan del omega-3 es el claro ejemplo.
4- Sustitución de productos perjudiciales por productos
con un efecto neutro o positivo:
La mayoría de los productos que consumimos en nuestro día
a día tienen alternativas más saludables. Recogiendo el hilo del punto
anterior, los productores de alimentos hace tiempo que llevan detectando esta
tendencia hacia un mundo más saludable y lo están monetizando. Entre estos
productos en este caso he escogido unas tosas donde la harina de trigo refinada
ha sido sustituida por una harina de avena integral.
Tostas de harina de avena con semillas
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5- Alteración de un nutriente biodisponible con el fin de
obtener un efecto positivo en la salud:
El bífidus, el nombre comercial de las bifidobacterias,
salto a la fama hace ya algunas décadas. Hoy en día existen multitud de
lácteos, en especial yogures, ricos en bífidus. Estas bacterias, ayudan al
correcto funcionamiento de la microbiota intestinal, ayudando la eliminación de
residuos y la absorción de los nutrientes. Por tanto, es obvio que es favorable
a para nuestra salud, pero hay que tener en cuenta que estas bacterias ya
existen en nuestro colón y que se generan campañas de marketing alrededor de
este tipo de productos vendiéndolos como la panacea y la realidad de una vida
saludable se encuentra, entre otras cosas, en una dieta equilibrada.
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