Ondas sinusoidales científico-artísticas
La ciencia del sonido igual que su arte es transversal a la vida, estando
presente en las 24h que ocupan nuestros días. Oír, no es una decisión que uno
tomé, sino que es un fenómeno espontaneo y natural que se sustenta en fenómenos
fisicoquímicos de las dimensiones espacio/tiempo y la fisiología animal. Porque
el oír, igual que el escuchar en muchos casos, no es una cualidad exclusivamente
humana. De hecho, el oído y el oír son factores determinantes en el reino
animal, la teoría de la evolución de Darwin y Wallace recoge como los seres vivos
se adaptan al entorno mediante cambios fisiológicos dentro de la selección
natural. Por tanto, muchos animales, como lo hemos hecho nosotros, han ido adaptando
su aparato auditivo dependiendo de sus necesidades a la hora de cubrir el instinto
primario por excelencia, la supervivencia
1,2.
Volviendo a los
humanos, la complejidad física y química del proceso hacen que el mero hecho de
oír sea un arte y una ciencia de per se, pero si además tenemos en cuenta
como nuestro cerebro moldea esta señal para que mediante la escucha nuestra percepción
de la realidad se vea modificada, el proceso podría considerase mágico. En este
sentido, a veces es el propio sonido, como onda sinusoidal física, mediante
superposiciones y variaciones de frecuencias las que engañan nuestro cerebro.
Sin embargo, otras veces, es nuestro cerebro educado el que nos engaña o escoge
la ruta más fácil a la hora de interpretar las ondas sinusoidales. Por tanto, aunque
la premisa sea distinta, tanto el oír como el escuchar son, en cierto sentido,
actos espontáneos e involuntarios, porque ¿Dónde está la línea que separa la
voluntariedad de lo involuntario? ¿Cuántos de nosotros hemos educado de forma
consciente nuestro sistema auditivo?

No obstante,
aunque la línea que separa un acto inconsciente con uno consciente pueda ser
muy difusa en ciertos casos, la escucha tiene más premeditación que el oír. Los
sentidos de cada una, se construyen durante toda una vida con vivencias y
enseñanzas. Estas variaciones de la sensibilidad hacen que un mismo sonido sea
agradable para algunas personas y terriblemente cruel para otras. Pero además
del aspecto puramente psicosomático o psicológico de la percepción de un mismo
sonido, la física del mismo también puede ejercer ese mismo efecto, Un sonido
puede ser desagradable por su física, de forma objetiva. Por lo que podemos
concluir que la música y, de forma más genérica el sonido, es una combinación objetivo-subjetiva
que mezcla de parámetros ineducables como los fisicoquímicos con parámetros más
conscientes y educados como los sensoriales.
Fuentes:
1.https://www.swissinfo.ch/spa/la-evoluci%c3%b3n-del-o%c3%addo-clave-en-la-aparici%c3%b3n-de-animales-de-sangre-caliente/47768304
2.https://www.agenciasinc.es/Noticias/Un-ancestro-de-los-mamiferos-aporta-claves-sobre-la-evolucion-del-oido-medio-en-animales-actuales
1
Comentarios
Publicar un comentario